sábado, 24 de mayo de 2014

Llama efímera

Llama efímera
Escondida en el silencio
la llama surge incendiando su nombre
fugaz
eterno
manifiesto
Ilusión de sí mismo
el fuego anida en la madera
intangible ardor
que consume siendo
sin ser apenas
Una quimera de colores
abrasa el instante transformado
materia inaprensible
cuerpo mutable
de la nada
Pedro Granados

El ramo de flores


El poeta contempló el jardín
No le cabía entre los brazos
Supo entonces que no podría nombrarlo todo
Cortó unas flores para hacer un ramo
Y dejó intacto el poema
Pedro Granados

A la vida vine a vivir

HERNÁN VARGAS CARREÑO

A la vida vine a vivir.
Que no me falte la sagrada carne
ni el espíritu que la hace bella;
que tu mirada sea siempre
el espejo donde me pueda revelar;
que jamás jamás me abandonen los dioses de la poesía y
los avatares para llegar a ella;
que la noche no me niegue nunca sus alas
de vuelos alucinógenos y que el día
no me aplaste con sus esplendente verdad.
Que nunca me olvide agradecer lo recibido y
el ingenuo narciso que deje asomar de ninguna forma
sea malintencionado;
que el deleite del vino me secunde siempre
el fragor de la amistad;
que por el umbral de mi casa entren menos fantasmas
más seres reales, pero con la condición de que
posean la belleza que ilumina la poesía;
que el universo aleje de mí —lo más remoto posible—
mezquinos y fanáticos, maulas y malnacidos,
que a cambio, no me falten
tus deseados labios que llevarme a la boca,
ni los árboles y sus cantos de pájaros,
ni el misterio de los gatos
la hondura de la música y los atardeceres.
A la vida vine a vivir.
Pero no me lo hagan tan difícil,
que tengo pocas fuerzas
estos tiempos son realmente precarios.
Abran paso. No estorben, no malquisten.
Déjenme alucinar con el horizonte de los sueños

CUPIDO Y LA ABEJA


Una abeja escondida
Tras una flor se hallaba,
Acercóse Cupido
Y le picó con rábia.
De la diosa de Chipre 5
El niño-díos se ampara:
–¡Yo muero, madre, dice,
Yo muero, madre amada,
Que me picó una sierpe
Que los aires cruzaba, 10
Si una sierpe de esas
A quien abeja llaman...
Entre risueña y triste
Venus, así le habla:
–Si el picar de la abeja 15
Tales dolores causa
¿Cuál será el de los dardos
Que guardas en tu aljaba!...

BIOGRAFIAS

CARMEN VÁSCONES
 NACIÓ en Samborondón, provincia del Guayas. En
marzo de 2008 obtuvo el II Premio en el I Concurso Mundial de Poesía
Erótica convocado en Lima por la revista Olandina de la Casa del Poeta.
Váscones estudió psicología clínica, ha ejercido la cátedra universitaria y ha
participado en varios congresos y encuentros sobre literatura. Sus textos se
han publicado en revistas nacionales y extranjeras.
Es autora de los poemarios: La muerte un ensayo de amores (Guayaquil,
Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Guayas, 1991, 1994); Con/fabulaciones
(Quito, El Conejo, 1992); Memorial a un acantilado (Quito, El
Conejo, 1994; Cuenca, Colección Premios Bienal de Poesía Ecuatoriana, No.
3, Fundación Cultural «La Palabra», 1998, 2a. ed.); Aguaje (Quito, Libresa,
1999). Fue coeditora de Mujeres frente al espejo (Guayaquil, Universidad
Andina Simón Bolívar / Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas y
Senefelder, 2005). Sus textos constan entre otras antologías en Mulheres no
baquete de eros/mujeres en el banquete de eros, poesía bilingüe (aBrace, Brasil-
Uruguay, 2008); Noveno encuentro en Cuba (aBrace, 2008); Bendito sea tu
cuerpo (2008), La voz de eros, dos siglos de poesía erótica de mujeres ecuatorianas
(Quito, Trama, 2006); Breve polifonía hispanoamericana (México, Frente
de Afirmación Hispanista, 2005); Inventario de la poesía en lengua española,
1951-2000 (Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, 2000); Poesía erótica
de mujeres. Antología del Ecuador (Quito, Editorial Mayor Books, 2001).

viernes, 23 de mayo de 2014

SEPTIEMBRE 23/73





Un receptor dispara a quemarropa:
—"...ha muerto Neruda..."

El locutor menciona el Poema 15
y lee el Bando 20.

El cabo de guardia busca algo bailable
y sigue el ritmo con la metralleta.

           Aquí en la isla el mar,
           y cuánto mar…


Pienso pedir un minuto de silencio,
pero tardo horas y horas en sacar la voz.



De: Cartas de prisionero


BIOGRAFIAS AUTORES ECUATORIANOS

SARANELLY DE LAMAS (Ríobamba 1933 - Guayaquil 1992). Fue
poeta, periodista y narradora. Dentro del periodismo fue Corresponsal
Cultural de los diarios El País y Occidente de Cali,
Colombia. Corresponsal Cultural de El Tiempo de Bogotá en New
York y redactora de la Página de Arte del diario El Nacional de
Caracas. Entre sus obras principales constan: Revenant (1961);
Crónicas para un lugar desconocido (1982); Orfeo y Otros
cantos y Los peces de jade cantan a la Paz.

AUTORES ECUATORIANOS

IMAGEN
Fuera de mí hay ruido siempre.
De pasos idos y frases desteñidas.
Y estoy sola contigo.
El perfil de tu nombre en el recuerdo
y tu cuerpo al alcance de mi mano.
Una palabra apenas y estás viviendo aquí,
como si fueran ciertos
tu gesto más sencillo y el filo de tu risa.
Pero una voz tan sólo es suficiente
para que huyan tu boca y tu presencia
igual que un pensamiento sorprendido.
Sara Nelly de Lamas

ANECDOTARIO




2. Camilo José Cela acababa de ser anunciado como ganador del Premio Nobel. Un periodista le preguntó:
—¿Le ha sorprendido ganar el premio Nobel de Literatura?
—Muchísimo, sobre todo porque me esperaba el de Física.

ANECDOTARIO




9. Jorge Luis Borges estaba siendo entrevistado en Roma por un periodista que trataba de provocarlo.
—¿En su país todavía hay caníbales?
—Ya no. Nos los comimos a todos.

POEMA SIN NOMBRE



Como una gran niebla ardida
desde todas las distancias emergiendo
o lo mismo que el horizonte...

Te recuerdo y vienen piando
las hojas marchitas del atardecer,
hermana, amiga, esposa,
a cantar la tonada del viaje y las guitarras
en las cruces lluviosas de mi padecimiento.

Llegas desde la orilla de las congojas sumas
con la cara trizada de eternidad y cantos.

Mis pájaros de alambre triste
se ahogan en tus crepúsculos,
y yo gimo mamando nieblas.

Voy como los perros mojados
a la siga de tu recuerdo,
sujetándome las palabras.

Desde tu ausencia está lloviendo, mi hijita;
las rotas lágrimas
extienden una gran cortina de pájaros agonizantes
encima de mi sueño enorme;
y desde la abertura de las noches caídas
cantan los gallos humosos...

(El invierno te llena de canciones amarillas).

Sé que todos los barcos que emigran van a fondear en tu corazón,
que las golondrinas saludan con su bandera azul,
la melancolía morena de tus actitudes deshojadas y vagabundas,
y voy edificando canciones
a la manera que grandes ciudades extranjeras.

¿Quién degolló las gaviotas claras de la alegría
debajo de los ríos eternos?...
¿Quién canta desde el Poniente, la canción de todas las tristezas?
¿Quién enluta de llanto la enrojecida soledad,
alargándola en lo obscuro, obscuramente obscuro,
extendiéndola en lo amargo amargamente amargo
como una gran cama de sangre tronadora y crepuscular
o una gran manta violenta?...

¡Ay! querida, el tiempo se ha parado como un águila en tu memoria.

Tú das al Universo este color rodante
y este rumor violeta cruzado de cigarras;
la inmensa bruma aquella viene de tus sollozos;
siento que se ha trizado la curva de la tierra
al peso colosal de tu pie entristecido.

Los cantos dorados del tiempo, o por mejor decirlo, los mundos
                                                                       llovidos del tiempo
tiritan amontonados encima de mi angustia,
y una gran paloma negra se suicida en las arboladuras del occidente.

La pena cuadrada,
el dolor animal y rotundo, la llagadura horrenda de sentirse
¡medio a medio de la circunferencia!...
parado
¡medio a medio de la circunferencia!

Niña-Winétt!...
Y tu actitud de pájaro haciendo con besos la puntería a mi corazón.



De: Antología, 1916-1953


Bien pudiera ser




Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debiera hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo ese mordiente, vencido, mutilado,
todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.


De: Irremediablemente
Alfonsina Storni

El belén

En mi pequeño
íntimo altar
he puesto dos velas:
la primera
en recuerdo del cariño que te tuve
y la otra
para acompañar tu cadáver perfumado.
Javier Cevallos

Mamacuchara

Desde
el
fondo
de
esta
calle
te
ves
tan
pequeña
que me provoca
aplastarte con la punta
de mi dedo
pulgar
Javier Cevallos

ANECDOTARIO

1. SARMIENTO NO DABA SU BRAZO A TORCER
En el fondo de la casa de Sarmiento crecía un limonero.
-¡Un naranjo!- decía Sarmiento.
-¡Un limonero!- decía Procesa.
¡Pero como Sarmiento era esperado todas las tardes, de vuelta de la presidencia, con una naranjada
que su hermana le hacía amorosamente ésta se propuso poner término de una vez a la eterna discusión.-
Llega Sarmiento, se dispone a beber su delicioso vaso diario y luego grita, arrojándolo con furia y
gesticulando como un demonio.
-¡Esto no lo has preparado con naranjas, sino con limones!
-Estas equivocado, Domingo, porque he cortado los frutos con mis propias manos del árbol del
fondo, que tú sostienes que es un naranjo.
Y Sarmiento repuso, sin declararse vencido:
-Pues si el olmo no da peras, hay naranjos que dan limones.
Recopilación de Anécdotas de Argentinos Célebres. Seg. Serie.pág.18.

AUTORES ECUATORIANOS

Quejas



¡Y amarle pude! Al sol de la existencia
se abría apenas soñadora el alma...
Perdió mi pobre corazón su calma
desde el fatal instante en que le hallé.
Sus palabras sonaron en mi oído
como música blanda y deliciosa;
subió a mi rostro el tinte de la rosa;
como la hoja en el árbol vacilé.

Su imagen en el sueño me acosaba
siempre halagüeña, siempre enamorada;
mil veces sorprendiste, madre amada,
en mi boca un suspiro abrasador;
y era él quien lo arrancaba de mi pecho;
él, la fascinación de mis sentidos;
él, ideal de mis sueños más queridos;
él, mi primero, mi ferviente amor.

Sin él, para mí el campo placentero
en vez de flores me obsequiaba abrojos;
sin él eran sombríos a mis ojos
del sol los rayos en el mes de abril.
Vivía de su vida apasionada;
era el centro de mi alma el amor suyo;
era mi aspiración, era mi orgullo...
¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?

No es mío ya su amor, que a otra prefiere.
Sus caricias son frías como el hielo;
es mentira su fe, finge desvelo...
Mas no me engañará con su ficción...
¡Y amarle pude, delirante, loca!
¡No, mi altivez no sufre su maltrato!
Y si a olvidar no alcanzas al ingrato,
¡te arrancaré del pecho, corazón!


(Fuente: Ángel Flores-Kate Flores)



AL SILENCIO





Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque etás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.



AÑOS DESPUES



A quien llamar en la casa vacía.
Sólo a las puertas doy la mano. Ellas
dan la manilla y se abren par en par.
Una silla me dice tome asiento.
La mesa puesta espera los amigos
que nunca regresaron. Tanto tiempo
hace que la escalera va y viene
por sus peldaños, que ya no recuerda
si esta allí para subir o bajar.
0 para que ruede hasta nosotros
el eco de los pasos de la infancia.



De: Para saber y cantar


PENSAMIENTO DEL DIA

Ningun hombre puede llevar una cara consigo y otra para la multitud por mucho tiempo, sin que al fin se confunda y no sepa cual es la verdadera.

Epitafio del poeta


He tocado tantas noches un tambor con este nombre
que ahora dudo de los ecos que reposan en la piedra.
Aunque ignoro la precisa ubicación de tu tumba,
ambiciono lejanas semejanzas contigo.
Yo sé bien que este río no moja tu cuerpo,
siempre sordo, de granito,
escultor de vientos.
Cesar Eduardo Carrion

Refugio vegetal

Yo puedo ser el padre
de incendios y de manicomios,
hermano de los rascacielos
pero siempre seré un hijo de mi madre.
Puedo arrojarle sal a una babosa,
y en acto de cruel humanidad
regalarle un verso a un mendigo.
Yo puedo destruir los teléfonos
de quienes me critican,
regocijarme en sus caries
con mis excesos
y mis redundancias
y en lugar de devolverles sus tomates
arrojarles uno de mis ojos.
Lejos de bibliotecas politécnicas
puedo detener el tiempo
si me da la gana,
morder escarabajos como caramelos
o echar a volar este potencial avión
sólo por gusto;
porque cuando siento ganas
no hay madre que me detenga.
Edison Lasso Rocha

Biografias

Fernando Itúrburu
Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1960). Fue integrante del grupo literario
guayaquileño Sicoseo. Ha publicado ensayo, poesía, cuento y novela.
Actualmente es Associate Professor of Spanish en el Department of Foreign
Languages and Literature, State University of New York at Plattsburg.
Acaba de publicar su antología Rumor de inventario, que es una selección
personal de 30 años de escritura.

jueves, 22 de mayo de 2014

LONDON BAR




Por olvidarte paso a la taberna

Sobre el mesón tiro los codos
sembrando pánico entre las botellas
decapitadas en mi honor

El recinto lo veo como una embarcación:
lámpara como luna
la noche como el mar
la música como una tempestad
y el hundimiento en la embriaguez

Entonces me aferro a tu recuerdo
como una tabla de salvación
que me permita naufragar a gusto



Selección: Carlos Trujillo
Villanova University, Estados Unidos



Anecdotario

 En uno de los numerosos viajes realizados por Mark Twain, este se dispuso a
poner su nombre en el libro de viajeros del hotel en donde se hospedara durante
los días de estancia en la población. Al tomar la pluma vio que el viajero anterior
había firmado de este modo: “Barón de Blanc y su lacayo”. El escritor firmó así:
“Mark Twain y su maleta”.

Carta al joven poeta para que no envejezca nunc





Repita usted siete veces: no hay
rata curativa y sanará, repita, repita,
hasta que las palomas salgan volando del pantano
y aparezca Lautréamont como por encanto
riendo sin paraguas
ni mesa de disección, ¡pamplina
el azar!, el juego es otro
y no se sabe cuál, no hay
belleza convulsiva ni menos
hada, ni
mucho menos computación, la apuesta
es distinta, usted
mismo es la musa con sus zapatos hamletianos de rey
sin nadie adentro diciendo el to be
o el not to be de la farsa
parado ante nadie desde el momento
que el momento va a estallar, se lo digo, repita,
repita: no hay rata
curativa, toda rata acarrea peste.




EDEN




Consideremos que la imaginación fuera una invención
como lo es, que esta gran casa de aire
llamada Tierra fuera una invención, que este espejo quebradizo
y salobre ideado a nuestra imagen y semejanza llegara
más lejos y fuera la
invención de la invención, que mi madre
muerta y sagrada fuera una invención rodeada de lirios,
que cuanta agua
anda en los océanos y discurre
secreta desde la honda
y bellísima materia vertiente fuera una invención,
que la respiración más que soga y asfixia fuera
una invención, que el cine y todas las estrellas, que la música,
que el coraje y el martirio, que la Revolución
fuera una invención, que esta misma
tabla de aire en la que escribo no fuera sino invención
y escribiera sola estas palabras.



TÚ DAS LA VISTA A MIS PUPILAS CIEGAS




Tú das la vista a mis pupilas ciegas
y a mi voz la ternura que te nombra;
amor, cuánta amargura, cuánta sombra
se destruye en la luz en que me anegas.

En hoces claras a mi pecho llegas
y la esperanza al corazón asombra,
por ti la mano del olvido escombra
los restos tristes del dolor que siegas.

Por ti vencido, el peso de la angustia
inútilmente ya su fuerza mustia
contra tus simples luces abre inerte.

Amor, ardiente lámpara en la oscura
soledad, segador de la amargura.
Está lejano el miedo de perderte.