miércoles, 26 de diciembre de 2007

La hora aciaga


La cama sola.
El ojo muerto no inventa
sino que mora la noche bruna.

Empuña la esperanza esta breve espada
-lacónica respuesta que no sacia-
y de estocadas al aire no sangra el miedo
siquiera. Se reafirma y engendra nuevos dolores.

La cama sola.
Tú en el quicio de la puerta. (Ya perdido)
Tan triste...

Ésta es la hora aciaga,
cuando se funden las luciérnagas
y terminan vaciándose de sueños las utopías.
Autor: Elisa Berna Martínez

Tu foto


Agrandé tu foto... dijo.
Me halagó, pero me dió verguenza.
Pensé...
¿Le habré gustado igual?

Posará sus ojos sobre mi rostro.
Descubrirá lineas que la vida marcó.
Observará si ríó tambien en mi mirada.
Pensará si en mis labios será feliz su beso.

Me sentí desnuda.
Que tontería.
¿Porqué las mujeres seremos así?

Tememos a veces a cara limpia mostrarnos.
Olvidando que cuando el amor es verdadero.
Es la piel del alma la que brilla más.

Aurelia Snaidero