Repita usted siete veces: no hay
rata curativa y sanará, repita, repita, hasta que las palomas salgan volando del pantano y aparezca Lautréamont como por encanto riendo sin paraguas ni mesa de disección, ¡pamplina el azar!, el juego es otro y no se sabe cuál, no hay belleza convulsiva ni menos hada, ni mucho menos computación, la apuesta es distinta, usted mismo es la musa con sus zapatos hamletianos de rey sin nadie adentro diciendo el to be o el not to be de la farsa parado ante nadie desde el momento que el momento va a estallar, se lo digo, repita, repita: no hay rata curativa, toda rata acarrea peste. |