Nada será después. Cierro la puerta.
Y solamente solitaria sigo.
¿Acaso vuelve aquí la luna yerta
y el palacio de vidrio?
Pongo al gorgojo de perfil sagrado
sobre mi corazón sin luz ni piel.
Por un río que gira en mi costado
se fuga el día de mi roja sien.
Ahora sustituyo la cisterna
en que bebía la razón de todos.
Y -caminante de mi sed eternacruzo
el paraje loco.