lunes, 16 de junio de 2014

La sin tiempo




deshice casas
perdí bibliotecas
me fui con lo puesto
en una valija
dos valijas
tres
indivisible
la trinidad
es

lágrimas
patitas
para qué te quiero

las actrices pobres y viejas
terminan sus días
emparedadas
tomando mate
en un asilo temible
la Casa del teatro

¿Acaso no matan a los caballos?
 

Restringido propósito





Demasiado corpóreo,
limitado,
compacto.

Tendré que abrir los poros
y disgregarme un poco.

No digo demasiado.



De: Nocturnos


LA TUMBA DE EDGAR POE

Como en Sí mismo al fin la eternidad lo cambia,
crea el Poeta con espada desnuda
todo un siglo aterrado por ignorar
que la muerte triunfaba en su voz extraña.
Ellos, viles hidras antaño convulsas al oír al ángel
dar un sentido más puro a las palabras de la tribu,
proclamaron a gritos el sortilegio bebido
en el flujo sin honra de algún negro brebaje.
Agravian hostiles cielo y tierra,
y nuestra idea no esculpirá nunca un bajorrelieve
con que adornar luminosa la tumba de Poe,
quieta roca caída desde un desastre oscuro,
pero al menos su granito mostrará por siempre el límite
al vuelo turbio de la ambigua Blasfemia del porvenir.
Stéphane Mallarmé

EL B R I N D I S D E L B O H E M I O


No escupáis a los beodos que perecen
aturdiendo en el vino sus dolores:
si odias a la embriaguez, odiad las flores
que ebrias de sol en la mañana crecen.
Los ojos de las vírgenes ofrecen
la sublime embriaguez de los amores,
y los besos son báquicos licores
que al caer en los labios... estremecen!
Embriagada de luz, Ofelia vaga
en las sombras de un campo desolado;
el sacerdote en el altar se embriaga
con la sangre de Dios crucificado,
y el poeta mirando de hito en hito
la gran pupila azul del infinito!