jueves, 3 de julio de 2008

Trova

Eres como esos paisajes

en donde la luna enreda,

sobre los quietos ramajes,

su blanco bellón de seda.



Tu amor, que me da la vida,

tiene la gracia discreta

de una lágrima escondida

en un cáliz de violeta.



Por exceso de pasión,

después de que te he besado,

se queda mi corazón

igual a un cielo estrellado.



Bajo la urdimbre de seda

de tu pestaña rosada

si alguna lágrima rueda,

goza tanto, que se queda

en tu pupila, extasiada.



Tus manos, lirios enanos,

dominaron mi altivez

y no son alrdes vanos:

las rosas huelen después

que las tienes en las manos.

Autor: Medardo Angel Silva

Preces de la tarde

Tules de niebla sobre las campañas
velaban los contornos de la quinta
y ascendía, en la tarde de aurea tinta
la égloga suspirante de las cañas.

Desenrollaba su monstruosa cinta
la negra procesión de las montañas
y evocaba el temblar de tus pestañas
nuestra felicidad por siempre extinta...

Entre las sombras, un gemir de esquilas
anunciaba las horas dolorosas...
vagaron por el prado tus pupilas...

Y, a punto de elevar sus oraciones,
tus labios se encendieron con las rosas
divinas de las Transfiguraciones.
Autor: Medardo Angel Silva