
Él regresa pasadas las nueve de la noche,
arrastrando su corazón de lluvia.
Ha tenido reunión en el trabajo. Frente al televisor,
desparramada en un sofá de terciopelo ajado,
ella fuma y se corta las uñas de los pies.
Entre los dos, un beso inexpugnable
sabe igual que la hiel del desengaño.
Cautiva soledad que se marchita detrás de la frontera de los labios.
Ahora que al otro lado del espejo sus rostros son extraños,
duele en el alma el eco de los días de vino
y rosas en los que se amaron.
Los muebles del salón guardan silencio,
cargados de recuerdos que quedaron,
como sobre la arena del olvido los restos de un naufragio.
Venció el reloj. Los hijos se marcharon.
Para cenar, tortilla de patatas.
Cuarenta años de amor son demasiados.
Autor: Ricardo Desola
No hay comentarios:
Publicar un comentario