jueves, 3 de julio de 2008

Preces de la tarde

Tules de niebla sobre las campañas
velaban los contornos de la quinta
y ascendía, en la tarde de aurea tinta
la égloga suspirante de las cañas.

Desenrollaba su monstruosa cinta
la negra procesión de las montañas
y evocaba el temblar de tus pestañas
nuestra felicidad por siempre extinta...

Entre las sombras, un gemir de esquilas
anunciaba las horas dolorosas...
vagaron por el prado tus pupilas...

Y, a punto de elevar sus oraciones,
tus labios se encendieron con las rosas
divinas de las Transfiguraciones.
Autor: Medardo Angel Silva

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